domingo, 24 de noviembre de 2013

El Maestro Shang Bing He

El Maestro Shang Bing He (1870-1950), nació en una familia de letrados del norte de China, siendo él mismo funcionario aprobado por el sistema de exámenes imperiales a finales de la Dinastía Qing. Desde temprana edad fue iniciado en el estudio de los textos clásicos y tuvo gran afición por el estudio del I Ching, preocupándose por estudiar los textos conocidos actualmente como Pre Qin, es decir anteriores a la interpretación puramente filosófica dada al I Ching por la escuela confuciana cuando fue escogida como la representante del pensamiento imperial.

Shang Bing He, a pesar de ser un funcionario del régimen imperial, continuó ocupando cargos públicos, sobre todo en la parte administrativa al interior de los ministerios, durante el periodo republicano temprano al caer la dinastía Qing por la Revolución de 1911, pero la razón por la que fue conocido por la posteridad fue su gran amor por el I Ching y su gran destreza en la práctica de la adivinación.

Luego de estudiar y practicar durante más de veinte años el I Ching, Shang Bing He escribió varios libros, sobre todo rescatando los textos de la Escuela de Imágenes y Números, que habían sido dejados en el olvido o marginados por la casta letrada que participaba en la administración pública imperial a partir del siglo III a.C. Él fue uno de los letrados chinos más preocupados en que al ingresar la cultura occidental en China, el pueblo chino no perdiera su propia identidad cultural, y por eso decidió hacer escuela y publicar sus trabajos acerca del I Ching, raíz del conocimiento tradicional en que se basan las disciplinas más representativas de la tradición china.

El Maestro Shang enfatizó en que lo más importante en el estudio y práctica de la adivinación con el I Ching era comprender los cambios del Yin y el Yang, así como las imágenes asociadas a los trigramas que se iban transformando conforme las líneas Yin o Yang se iban moviendo. Fue este concepto el que él destacó cuando investigó y publicó las obras de Jiao Yan Shou con notas explicativas que permitieron a las generaciones posteriores de estudiosos del I Ching beneficiarse con los maravillosos conocimientos de los antiguos, llegando así este conocimiento a nuestra época a través de su discípulo, el Maestro Huang Shou Qi, filósofo y Rector de la Universidad de Educación de Fujian, así como de su discípulo nieto, el Maestro Zhang Shan Wen, doctor en filosofía de la Universidad de Educación de Fujian, que se dedica a la enseñanza del I Ching tanto en su propia universidad como asistiendo en calidad de profesor invitado por un semestre al año en una universidad en Taiwán.

Es entonces que debemos agradecer el gran esfuerzo realizado por este Maestro, quien rescató los métodos olvidados y relegados que provenían de la auténtica tradición de adivinación de la corte de Zhou del Oeste (1066-771 a.C.), y que fueron registrados ya por el Maestro Jiao Yan Shou en sus libros en el siglo I a.C. pero que no podían ser comprendidos ni descifrados hasta que el Gran Maestro Shang Bing He los investigó y publicó con sus anotaciones.

El I Ching cobra entonces a través de estas luces una nueva dimensión que nos hace comprender que filosofía y numerología eran un todo en los inicios de este arte, no dejemos de estudiar los métodos de análisis tan importantes que nos han transmitido estos grandes Maestros.

Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
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viernes, 8 de noviembre de 2013

El Maestro Jiao Yan Shou y El Bosque de los Cambios

La mayoría de los aficionados a la práctica de la adivinación conocen a Jing Fang por su creación del Método de Pronósticos de las Seis Líneas, el mismo que se conoce hoy como Wen Wang Gua o como Huo Zhu Lin. Jing Fang realizó predicciones muy exactas de catástrofes naturales utilizando este método, el mismo que se hizo muy popular durante el periodo de los Tres Reinos, fue reordenado por el Taoísta del Traje de Yute en la Dinastía Tang y perfeccionado por el gran estratega Liu Bo Wen en la Dinastía Song.

Sin embargo, pocos saben que Jing Fang pudo desarrollar sus poderosos métodos gracias a la enseñanza recibida de su maestro Jiao Yan Shou, quien ya había hecho una división de los hexagramas en Ocho Palacios, además de dejar registrados sus conocimientos de los antiguos significados a través de sus obras, como el Bosque de los Cambios.

Jiao Yan Shou pertenecía a la rama de la escuela confuciana que había recibido la transmisión de los antiguos significados y que fue posteriormente conocida como la Escuela de Imágenes y Números, siendo entonces un experto en las artes de adivinación porque conocía las transformaciones de los números en imágenes y de imágenes en números; estos fundamentos fueron los mismos que dieron sustento a métodos como el de los Números de la Flor de Ciruelo y fueron también la base de la adivinación de los antiguos.

Temiendo que al alejarse los confucianos de las prácticas de adivinación y dar especial énfasis al aspecto filosófico del I Ching, los antiguos significados se perdieran, Jiao Yan Shou escribió dos libros muy importantes para la Escuela de Imágenes y Números, siendo el más conocido El Bosque de los Cambios.

En El Bosque de los Cambios, Jiao Yan Shou desarrolló todo el conocimiento de las imágenes y los números que se encontraba encerrado en el I Ching no para el movimiento de cada línea, sino un poema para cada hexagrama y para cada una de sus transformaciones en cualquiera de los otros sesenta y tres hexagramas, de modo que el libro contiene un total de cuatro mil noventa y seis poemas con los que ya no es necesario hacer el análisis de las líneas móviles en forma independiente como en el I Ching porque los cambios de las imágenes producidos por el movimiento de las líneas ya están descritos en cada uno de los poemas.

Por ejemplo, de acuerdo a la pauta para el manejo de las líneas móviles indicada por Zhu Xi, cuando tenemos tres líneas móviles en un hexagrama, no debemos prestar atención a las líneas porque las líneas móviles y las quietas están en igualdad de número, entonces se debe tomar atención a los textos del hexagrama original y el hexagrama cambiado. Si tuviéramos entonces Ding zhi Bo, El Caldero cambiando en el Descascaramiento, nuestra lectura sería: "El Caldero, inmenso auspicio, ofrenda. El Descascaramiento, no favorable tener a donde marchar". De donde diríamos que a pesar de que la situación parezca favorable para emprender nuestro proyecto, no es conveniente hacerlo.

Sin embargo, en El Bosque de los Cambios se describe ya la situación específica que se da al transformarse las imágenes de los trigramas por el cambio de las líneas, y para Ding zhi Bo leemos "Cortada la piel se acerca al fuego, el tigre elimina mi barba. Los viles tuercen la ley y tiranizan, ¿a dónde retornaría el señor?". Donde la imagen de la piel sale del texto de la línea cuarta de Bo "la cama se descascara hasta la piel, nefasto", los viles son las líneas yin que aparecen al transformarse las tres líneas yang en yin, la barba son las tres líneas yang que colgarían de la pequeña boca que forma la imagen del trigrama Li y al transformarse todo en un gran Gen, Gen tiene la imagen del Tigre y como con su aparición desaparece la barba, es el tigre el que le quitó la barba.

Como podemos ver, la importancia de la obra de Jiao Yan Shou no es sólo que dio gran facilidad para la adivinación a aquellos que no podían comprender el manejo de las líneas móviles, sino que permitió que nosotros a través de sus textos pudiéramos comprender los significados originales que tenían los textos del Canon Antiguo del I Ching en relación con la adivinación y que las metáforas lo que trataban de explicar era el comportamiento de las líneas y las transformaciones que se producían en las imágenes.

Lamentablemente, en su época, los trabajos de Jiao Yan Shou y de su discípulo Jing Fang, fueron tildados de charlatanería por la casta letrada confuciana y fueron dejados en el olvido; pero por suerte no fueron destruidos y para beneficio nuestro apareció a fines del siglo XIX de nuestra era un gran letrado que los rescató y estudió, no sólo determinando que se trataba de una tradición correcta del I Ching, sino haciendo escuela de adivinación gracias a los antiguos significados. Este gran maestro fue Shang Bing He, y su discípulo Huang Shou Qi fue conocido en la provincia de Fujian, cuna del Feng Shui de Brújula, como un gran maestro de la adivinación.

Gracias a los trabajos de ellos, nosotros podemos hoy en día conocer más de los verdaderos significados ocultos por los Shi al compilar los versos del Canon Antiguo del I Ching. A seguir estudiando.

Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
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jueves, 7 de noviembre de 2013

La Escuela de Imágenes y Números

El I Ching se conoció desde sus inicios como un oráculo numerológico, puesto que las varillas daban números y los números imágenes que algunas veces se transformaban nuevamente en números. Esta forma fue la adivinación original que se practicó antes de que se compilaran los textos del Canon Antiguo del I Ching, que es el manual de adivinación que para el periodo de Primavera y Otoño (770-476 a.C.) servía ya a los aprendices del Oráculo de Varillas como guía para comprender los significados que tenían las imágenes y las líneas de los hexagramas.

No se puede decir que existan en realidad dos escuelas del I Ching, sino que cuando los confucianos se convirtieron en la casta letrada que debía dar el soporte ideológico al imperio, enfatizaron en los significados filosóficos del I Ching y dejaron de lado el aspecto numerológico y la adivinación, fue por eso que a partir de ese momento aquellos que persistieron en la práctica de los antiguos métodos fueron conocidos como la Escuela de Imágenes y Números, aunque todo su desarrollo se realizó en base a fundamentos que ya existían antes de compilarse los textos del I Ching; estas teorías y métodos fueron conocidos por los que compilaron los textos y dentro de los mismos se puede apreciar todos sus contenidos, por eso podemos saber que en un origen era un sola escuela, cuyo cuerpo era la filosofía y su uso la adivinación.

La primera separación se fue dando ya durante el periodo de Primavera y Otoño, cuando al tener ya el texto del Canon Antiguo, muchos de los adivinos de la corte se dedicaron a interpretar las respuestas del oráculo directamente en base a los textos en lugar de analizar las imágenes y olvidando que los textos sólo eran una ayuda mnemotécnica para aprender a conocer las imágenes. Incluso había casos en que asociaban los nombres de los personajes históricos que aparecían en los textos a los de sus familiares o descendientes que consultaban, convirtiéndose los textos del I Ching en respuestas directas a las preguntas; de esta manera fue como se fueron perdiendo los antiguos significados.

Confucio vivió en esa época y a pesar de ser un hombre muy cultivado, no pertenecía a los Shi, aficionándose a la práctica de la adivinación ya en su edad mayor, tal vez por eso era que, según él mismo manifestó, solo "acertaba en setenta de cada cien adivinaciones". Los antiguos Shi debían acertar en el cien por ciento de sus consultas y normalmente llegaban a un grado de acierto mayor al ochenta o al noventa por ciento, porque conocían los métodos originales de la adivinación, los mismos que eran trasmitidos sólo al interior de sus escuelas.

Fue así como Confucio, dio una transmisión del I Ching dando importancia a sus aspectos filosóficos, que él comprendió en bastante profundidad, pero con cierta deficiencia en cuanto a los métodos de adivinación, porque él era un Ru, grupo de funcionarios de la corte especializados en ciertos rituales y no los encargados de la adivinación. Sin embargo, sus discípulos recibieron también la trasmisión del I Ching que el des dio, conservando este libro como uno de sus textos de estudio, hasta que al llegar a Han del Oeste (206 a.C.-25 d.C.) se dedicaron a estudiar sólo los aspectos filosóficos del libro.

Sin embargo, fue dentro de una de las ramas de la misma escuela confuciana que se conservó la tradición numerológica original del I Ching. Tian He, uno de los representantes de la sexta generación del I Ching transmitido por Confucio, tuvo como discípulo al General Ding y el General Ding, representante de la séptima generación, tuvo también como maestro a Zhou Wang Sun, quien le transmitió los antiguos significados. Fue así como este conocimiento original de los métodos de interpretación del oráculo en base a las imágenes y los números se transmitió a Tian Wang Sun de la octava generación, Meng Xi de la novena generación, Jiao Yan Shou de la décima generación y finalmente a Jing Fang, de la undécima generación. Y fue Jing Fang, representante de la undécima generación del I Ching transmitido por Confucio, quien a su vez conocía los antiguos significados, el que en base a los conocimientos adquiridos de su maestro, desarrolló lo que hoy en día conocemos como el Wen Wang Gua o Método de Pronósticos de las Seis Líneas.

En tiempos modernos se conoce más a Jing Fang porque el sistema que desarrolló alcanzó enorme popularidad en las consultas del hombre común, sobre todo a partir del siglo tercero de nuestra era, pero él fue sólo uno más de los grandes maestros de la Escuela de Imágenes y Números, hombres de gran virtud que dedicaron sus vidas al análisis del I Ching y sus métodos de adivinación con la finalidad de servir a la sociedad. El mismo Jing Fang fue ejecutado a la edad de cuarenta años porque con sus pronósticos advertía al emperador que debía alejar de su lado a los funcionarios corruptos que traían la desgracia al imperio, y fueron esos funcionarios corruptos los que se coludieron para lograr que se le declare enemigo del estado y se le dé la muerte.

Por suerte, muchos de los conocimientos de los maestros de la Escuela de Imágenes y Números han sido preservados en libros, los mismos que pueden ser estudiados si uno tiene la base suficiente en el estudio del idioma chino antiguo y la filosofía china, entonces sus métodos han podido ser preservados y hasta la actualidad existen muchas personas en China que los practican y los enseñan, incluso en universidades conocidas, como la Universidad de Shandong y la Universidad Zhongshan de Cantón.

Si uno desea aprender no sólo la adivinación, sino profundizar en los fundamentos de artes como la geomancia china, es indispensable aprender los métodos de la Escuela de Imágenes y Números.

Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
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jueves, 31 de octubre de 2013

La Consulta al Oráculo

Zhu Xi describió el método de consulta al oráculo, indicando que lo primero que se debía hacer era tener el espacio aseado y disponer los implementos de consulta. Una vez dispuestos todos los implementos, se encendía una varilla de incienso y mientras se sahumaban las varillas se decía "Puesto que es cierto que el Oráculo de Varillas de Tai posee el espíritu, puesto que es cierto que el Oráculo de Varillas de Tai posee el espíritu, yo ... ahora me presento para consultar acerca del asunto ... del que no sé si será posible o no. Entonces interrogo acerca de la duda a Dioses y Espíritus. Auspicioso o nefasto, de ganancia o pérdida, de arrepentimiento, penurias, tristeza o previsión. Sólo lo cierto posee lo Divino; con su elevada claridad comuníquelo".

Las varillas utilizadas para la consulta eran cincuenta y una vez terminada la invocación se debía retirar una de ellas; a esta varilla se le llamaba Taiji y representaba la Unidad en que aún no se separaban el Yin y el Yang, colocándose en el estuche de las varillas y dejándola sin utilizar durante el resto del proceso de consulta.

Una vez que se tenía el haz de cuarenta y nueve varillas con el que se trabajaría la parte operativa de la consulta, se dividía aleatoriamente en dos haces, el de la mano izquierda correspondía al Cielo y el de la mano derecha a la Tierra. Como el Hombre nace de la Tierra, se tomaba una varilla del haz de la mano derecha y se colocaba entre los dedos anular y meñique de la mano izquierda. Luego se dejaba el haz de la mano derecha sobre el soporte de varillas y se trabajaba con el haz de la mano izquierda retirando las varillas de cuatro en cuatro, simbolizando las cuatro estaciones, hasta que quedaran cuatro o menos varillas que se colocaban entre los dedos medio y anular. Luego de esto, se tomaban las varillas del haz de Tierra y se sujetaban con la mano izquierda mientras se iban retirando de cuatro en cuatro con la derecha hasta que quedaran sólo cuatro o menos varillas que se colocaban entre los dedos índice y medio.

Luego de esta operación se contaba la cantidad de varillas que quedaban en la mano izquierda, las que en esta primera operación sólo podrían ser cinco o nueve. Si quedaban cinco, se le asignaba el valor 3, yang, y si quedaban nueve se les asignaba el valor 2. yin. Estas varillas se dejaban sobre la muesca del extremo izquierdo del soporte y no entraban ya en la fase siguiente de la operación.

Se tomaba seguidamente el haz de cuarenta o cuarenta y cuatro varillas restante y se repetía toda la operación, es decir que se dividía el haz en dos, Cielo en la mano izquierda y Tierra en la mano derecha, sacando la varilla de Hombre del haz de Tierra y colocándola entre los dedos meñique y anular de la mano izquierda. Se continuaba con toda la operación igual que en la primera parte del proceso y al final quedaban entre los dedos de la mano izquierda cuatro u ocho varillas; si quedaban cuatro se asignaba el valor 3, yang, y si quedaban ocho, el valor 2, yin.

Terminada la segunda operación se volvía a repetir el proceso por tercera vez y en esta tercera vez al final quedaban también cuatro u ocho varillas. Una vez que se terminaba todo el proceso se realizaba la suma de los dígitos y había cuatro posibilidades: Si salía nueve, era un Gran Yang, es decir una línea yang móvil que cambiaría en yin y se anotaba como una línea entera con un círculo o como un círculo; si salía ocho era un Pequeño Yin, o línea yin quieta que se anotaba como una línea partida; si salía siete era un Pequeño Yang o línea yang quieta que se anotaba como una línea entera, y si el resultado era seis, era un Gran Yin, o línea yin móvil que cambiaría en yang y se anotaba como una línea partida con un aspa en el centro o simplemente con un aspa.

Todo este proceso se repetía seis veces hasta tener las seis líneas del hexagrama, entonces se analizaban las imágenes y las líneas móviles para interpretar el mensaje del oráculo.

Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
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miércoles, 30 de octubre de 2013

Imágenes y Medias Imágenes

Las imágenes más conocidas de los trigramas son:

Qian: Cielo, caballo, cabeza.
Kun: Tierra, buey, vientre.
Zhen: Trueno, dragón, pie.
Xun: Viento, árbol, gallo, muslo.
Kan: Agua, lluvia, nube, cerdo, oreja.
Li: Fuego, sol, faisán, ojo.
Gen: Montaña, perro, mano.
Dui: Lago, carnero, recipiente de licor, boca.

También tenemos a Zhen o Kan como el carro, a Kun como la cuadriga, a Li como la red, a Kan como demonio, y otras asociaciones que se ven a lo largo de los textos del I Ching.

Entonces los textos tienen íntima relación con las imágenes y las medias imágenes de los trigramas asociados a las líneas que se describen en los versos. Es decir, una línea puede encontrarse al inicio, al centro o al final de un trigrama y cuando la línea se mueve se produce un cambio en las imágenes, ese cambio en las imágenes es lo que se describe a través de los textos.

Cuando estudiamos las imágenes y su relación con los textos, podemos darnos cuenta de que los textos no han sido escritos en forma aleatoria ni son una respuesta literal a nuestra consulta, sino que son un descripción de lo que sucede en el hexagrama y una vez que comprendemos esa descripción, procederemos a interpretar directamente lo que sucede en las líneas y trigramas para así poder dar la respuesta exacta a la pregunta que estamos planteando en la consulta.

Por ejemplo, para la línea sexta del hexagrama 38, El Antagonismo, leemos en Wilhelm:

Al tope un nueve significa:
Aislado por el antagonismo, uno ve a un compañero como un cerdo cubierto de roña, como un carro repleto de demonios.
Primero se tiende el arco contra él, luego se deja el arco de lado.
No es un bandido, él va a cortejar cumplido el plazo.
Al acudir cae la lluvia, luego llega la ventura.

Donde el cerdo, el lodo (roña), el carro, los demonios y el arco, son todas imágenes del trigrama Kan recíproco formado por las líneas tercera cuarta y quinta. Cuando la línea sexta se desplaza, se unirá a la línea tercera con la que tiene complemento y para hacerlo tendrá que atravesar por Kan, que se asocia al peligro, entonces las imágenes literarias se refieren al peligro o susto que pasará al atravesar por Kan. La línea yang asemeja a la flecha, pero al convertirse en yin la flecha desaparece, por eso se dice que "deja el arco".

Pero también tenemos las medias imágenes, que se dan cuando con dos líneas se insinúa la imagen de un trigrama, como podemos ver en el texto del hexagrama 10, La Pisada, donde Wilhelm traduce:

Seis en el tercer puesto significa:
Un tuerto puede ver, un tullido puede pisar...

Donde la línea yin de la tercera posición al unirse con la línea yang de la segunda, forma la mitad de Li o la mitad de Zhen, y como Li tiene la imagen del ojo y Zhen la del pie, al tener sólo la mitad de la imagen se dice: "Un tuerto puede ver, un tullido puede pisar...".

Estos no son casos aislados en el I Ching y la Escuela de Imágenes y Números recibió la transmisión de los antiguos significados que fue transmitida al general Kuan Ting en la sexta generación de la escuela confuciana, por eso grandes maestros como Jiao Yan Shou y Jing Fang, pudieron llevar la adivinación a niveles muy avanzados y obtener aciertos en más del noventa por ciento de las consultas.

Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
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El Oráculo y el Augurio

En los textos del I Ching aparece con frecuencia el carácter zhen, que originalmente significaba consultar el oráculo durante los ritos porque los dos componentes gráficos del pictograma eran la consulta al oráculo de huesos, método de adivinación propio del periodo de Shang (S. XVI a 1066 a.C.), y el caldero ceremonial. Entonces no se trataba sólo de la consulta, sino que esta consulta se realizaba en el contexto de los ritos de ofrendas en el templo de los antepasados del rey.

Con el correr de los siglos este carácter tuvo otras interpretaciones, asociándose primero a lo 'correcto', es decir, si el oráculo indicaba que se realizara algo, esto era lo 'correcto', por tanto se asoció este carácter a la corrección, entendiéndose también la corrección como la actitud que debía tenerse cuando se consultaba el oráculo.

Si el oráculo indicaba que era correcto realizar algo, significaba que uno debía proseguir con aquello que estaba planeando, de allí la interpretación de 'perseverancia' que vemos en algunos autores. Y si buscamos en los diccionarios modernos, podremos ver que este carácter tiene los significados de 1. leal; fiel. 2. castidad o virginidad (de mujeres). 3. adivinación (en tiempos antiguos). Muchas personas sólo conocen el segundo significado de este carácter, porque sobre todo en las zonas rurales, se utilizó mucho en los nombres femeninos, y para la gran mayoría de chinos es desconocido el significado de 'adivinación'.

Sin embargo, si deseamos interpretar los textos del Canon Antiguo, debemos comprender que el significado de "zhen" es "consulta al oráculo durante los ritos", "augurio" o "revelación del oráculo". Y este carácter aparece desde el texto del primer hexagrama, Qian, donde se lee "Inmensa ofrenda, favorable la consulta al oráculo".

"Favorable la consulta al oráculo" también puede interpretarse como "augurio favorable", que es la forma como lo entienden la mayoría de los chinos cuando consultan el I Ching, pero si se desea comprender mejor el mensaje es más conveniente "favorable la consulta al oráculo", porque debemos comprender dos aspectos de la respuesta, uno de ellos es que se recibió un augurio favorable y el otro es que fue favorable el consultar el oráculo, porque si no tuviéramos la guía del mismo no podríamos haber solucionado nuestra duda.

Otro carácter que aparece dos veces en los textos del Canon Antiguo es "shi", que se refiere específicamente a la consulta del oráculo de varillas, cuyo manual de interpretación fue posteriormente el I Ching. El oráculo de varillas se inició en el periodo de Shang, pero no llegó a tomar importancia hasta el periodo de Zhou del Oeste (1066-771 a.C.) en que se convirtió en expresión de la sociedad estratificada de Zhou.

La razón de que la consulta de varillas se mencione poco en un manual desarrollado justamente para este método, es que los textos del I Ching se compilaron en base a una tradición literaria ya existente durante el periodo de Shang, en que la consulta principal era del Bu u oráculo de huesos. La adivinación realizada en el Bu se registraba en los mismos huesos en que era hecha y estos textos o poemas de adivinación desarrollados durante Shang fueron la base sobre la que luego se compilarían los textos de interpretación del oráculo de varillas, por eso las imágenes de guerra y caza tan frecuentes en los textos del I Ching, porque durante el periodo de Shang eran estos los temas que el rey consultaba.

Algo muy importante que debemos tener en cuenta cuando interpretamos los textos del I Ching es los significados que algunos pictogramas adquieren cuando separamos sus componentes. En el caso de zhen, que tiene el caldero ceremonial y la consulta al oráculo de huesos, el caldero representa el poder o auspicio recibido de las divinidades, entonces la consulta al oráculo nos da un anuncio o revelación que viene desde el plano divino. Esto nos puede ayudar a comprender por qué en el manual de adivinación del rey se decía "si el pueblo no está de acuerdo, los ministros no están de acuerdo, tú no estás de acuerdo, pero el oráculo está de acuerdo, el asunto consultado se debe ejecutar".

Entonces el augurio no es sólo un aviso, sino una indicación expresa de lo que se debe hacer. Por eso la consulta al oráculo se debe realizar sólo y únicamente cuando uno está dispuesto a realizar lo que el oráculo indica.

Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
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martes, 29 de octubre de 2013

El Señor

En muchos pasajes del I Ching hemos leído en las traducciones conocidas hasta la actualidad expresiones como "el noble", "el hombre de eminente virtud", "aquél digno de poder" y otras, como en el texto de la línea tercera del hexagrama Qian, donde Richard Wilhelm tradujo "El noble es creativamente activo todo el día".

En realidad la expresión original, junzi, se utilizaba en la época en que se compilaron los textos del I Ching para designar a aquél que poseía tierras y gobernaba, es decir al señor feudal, y era el título de "señor" el que se usaba para referirse al rey y a los nobles que gobernaban en los antiguos feudos. El oráculo se consultaba durante los ritos en el templo de los antepasados del rey y los adivinos informaban al rey del resultado de la consulta refiriéndose a él como "señor", que es el significado que tenía originalmente la expresión junzi cuando se compilaron los textos.

Entonces, para el texto de la línea tercera de Qian, el significado original sería "El señor debe trabajar con firmeza y sin descanso hasta el final del día" o "Mi señor debe trabajar con firmeza y sin descanso hasta el final del día" porque era la lectura que el adivino de la corte hacía del mensaje que dioses y espíritus daban al rey a través del oráculo.

Con el correr de los siglos la expresión junzi adquirió en idioma chino el significado de "noble", refiriéndose al hombre de virtud, mas no a la jerarquía social o política del periodo feudal, que en chino se definió como "guizu" o noble que posee un título. Esta nueva interpretación de junzi como el hombre de virtud tuvo gran influencia en los confucianos, sobre todo cuando al convertirse en la clase letrada del imperio al llegar el siglo III a.C. se alejaron de la adivinación y los ritos shamánicos originales de su tradición.

Si bien es cierto el significado posterior de la palabra junzi, como hombre de virtud, también nos es útil cuando estudiamos el I Ching, debemos conocer también su significado original, que es el de "rey" o "gobernante", que en inglés sería el equivalente a "lord" como título o tratamiento con que se referían a los nobles durante el periodo feudal.

Cuando conocemos los significados originales de los textos, estos cobran vida y tienen una mayor coherencia, entonces lo más conveniente es estudiar el I Ching desde sus significados originales y conocer las interpretaciones filosóficas posteriores para explicar cómo evolucionaron los conceptos y ayudarnos así en nuestras vidas a través de un pensamiento positivo, pero si vemos una traducción ya interpretada bajo una óptica ajena a la época en que se compilaron los textos, nos será mucho más difícil compenetrarnos con el I Ching, sobre todo si deseamos practicar la adivinación, porque para esto el Canon Antiguo es la base sobre la que debemos trabajar.

Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
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