"Este es el libro de I Ching que me hubiera gustado tener", fue el comentario de uno de nuestros estudiantes de I Ching cuando leyó los primeros borradores de nuestro libro el año 2004, en la primera de cuatro versiones por las que pasarían nuestros textos, y es que desde un inicio la intención de escribir este libro era que el estudiante de I Ching pudiera comprender con toda claridad la relación entre el significado literal de los textos y el contenido real de sus metáforas asociadas a las imágenes de los trigramas y las líneas del I Ching.
La labor de traducción de un libro como el I Ching puede llegar a ser muy ardua, pero más arduo aún es tratar de explicar los contenidos de los versos, porque los versos son reflejo de las imágenes y del comportamiento de las líneas.
Una flecha puede estar asociada a una línea yang, porque la línea yang es recta como la flecha. Un carro puede estar asociado el trigrama Kan porque la imagen de Kan es como la de un vehículo visto desde arriba, la línea central entera es el cuerpo o chasis del carro, mientras que las dos líneas partidas son las cuatro ruedas. Pero Zhen, el trueno, también puede ser un carro, porque ya en la antigüedad los carros producían un ruido que para entonces se consideraba ensordecedor. Pero también tenemos a Zhen como pie, a Kan como cerdo o como demonio, y así a lo largo de los textos del I Ching encontraremos muchas figuras literarias que en realidad hacen alusión a las formas y significados de los trigramas y de las líneas.
Pienso en particular que hasta ahora no se ha publicado en ninguna lengua occidental nada parecido a la gran obra de Richard Wilhelm, pero el problema es que en su obra él se preocupó en pocos pasos de explicar la relación entre el texto y las imágenes gráficas de trigramas y líneas. Por eso era necesario escribir un libro con el que se pudiera comprender todo esto y así poder leer con mayor conocimiento a autores como Wilhelm.
Y si se deseara encontrar alguna mejor alternativa, habría entonces que estudiar unos diez años de idioma chino para poder comprender los textos y dedicarse uno mismo a investigar en las profundidades del I Ching; entonces, el tener ahora publicado un libro en el que se puede conocer acerca de todos estos significados, permite al estudiante, aficionado o investigador del I Ching, tomar un contacto más profundo con él para así poder alcanzar la maestría en el arte de la adivinación, tal como lo hicieron los antiguos funcionarios de los reinos de Shang y de Zhou.
No dejen de estudiar este libro, les brindará enormes satisfacciones, y lo más importante de todo, podrán consultar el I Ching con mayor seguridad; así se podrán ayudar para la toma de decisiones importantes en sus vidas, y además podrán ayudar también a otras personas a hacerlo.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
www.tianlongtan.blogspot.com
Conozca la relación íntima entre los textos y las imágenes de los trigramas y las líneas
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martes, 31 de diciembre de 2013
miércoles, 25 de diciembre de 2013
I Ching: Develando el Misterio de las Líneas
Este libro es el primero referente a un texto clásico que publico luego de cumplir exactamente treinta años de estudios formales del idioma chino, iniciados con el Maestro Félix Tong en julio de 1983, además de cumplir veinticuatro años de estudio e investigación del I Ching y el Feng Shui, tanto siguiendo las enseñanzas directas de diferentes maestros, como dedicándome a la investigación literaria, además de haber recibido las iniciaciones en diferentes tradiciones para las diferentes prácticas que se desarrollan en forma paralela con la adivinación y la geomancia chinas.
La cultura china es eminentemente pragmática y según sus pautas de enseñanza tradicional, el estudiante o discípulo debe seguir durante muchos años al Maestro e ir aprendiendo primero en base a la observación, así como a través de las pequeñas tareas que se le van asignando conforme va pasando el tiempo. Por otro lado, el estudio del idioma chino y todas las artes tradicionales desarrolladas en esa cultura, requiere del ejercicio de la memoria, porque los aprendices deben siempre aprender a recitar poemas con los que se irán orientando cuando llegan a la práctica de sus métodos de adivinación u otros.
De hecho, el I Ching, en la parte que conocemos como el Canon Antiguo o manual de adivinación compilado durante Zhou del Oeste (1066-771 a.C.), fue escrito con la finalidad de que los aprendices del Oráculo de Varillas aprendieran a recitar los versos de memoria para que les sirvieran como referencia mnemotécnica al comenzar a practicar la consulta e interpretar las imágenes de los trigramas y las líneas de los hexagramas. Esta tradición de recitación memorística y contacto directo con la práctica sin aparente explicación teórica, es la que se repite en todas las artes chinas tradicionales, tal como podemos ver en las artes marciales, en las que los aprendices pasaban hasta tres años ejercitándose en una sola postura, la del jinete, para después de lograr la maestría en la misma recién aprender lo que podríamos llamar el boxeo.
Toda mi experiencia en la interpretación del Oráculo, así como los conocimientos de destacados académicos y maestros tradicionales de la adivinación, han sido volcados en este libro, deseando que a través de su estudio, los aficionados a las artes de adivinación y geomancia chinas puedan elevar su nivel gracias a la comprensión de los conceptos originales que se vertieron en el Canon Antiguo.
Algo muy importante que se debe tener en cuenta al estudiar el I Ching, es que a partir de Han del Oeste (206 a.C.-25 d.C.) no sólo se dividió el I Ching en dos vertientes, la filosófica y la oracular, sino que la clase letrada que ocupada los cargos públicos o los puestos en la corte, rechazó radicalmente la existencia de la adivinación y proclamó que su uso era una práctica distorsionada del I Ching, a tal punto que cuando Zhu Xi (1130-1200) declaró que el I Ching era adivinación y publicó en su libro los diagramas del Bagua del Cielo Anterior y del Bagua del Cielo Posterior, los intelectuales de la clase letrada negaron su existencia y dijeron que Zhu Xi los había inventado, siendo recién en 1972 que se encontraron tumbas de la dinastía Han en las que habían antiguas brújulas geománticas que contenían estos diagramas, por eso podemos saber que sí existieron y Zhu Xi no los inventó, sino que los recuperó investigando en los círculos taoístas en que se practicaba no sólo las artes de adivinación, sino todos los rituales shamánicos que los confucianos dejaron de practicar cuando se convirtieron en el cuerpo filosófico que daba sustento al orden imperial.
Entonces, aun cuando estudiosos como Richard Wilhelm, tuvieron contacto con maestros de los que aprendieron la práctica de adivinación, con el correr de los siglos los significados de los textos, sobre todo los del Canon Antiguo o manual de adivinación, sufrieron modificaciones sustanciales, de manera que lo que originalmente significó "Favorable la consulta al oráculo", en la versión de Wilhelm se traduce como "es propicia la perseverancia", que es la traducción o versión en glosa china que los confucianos dieron a los textos luego de incluir en ellos las Diez Alas atribuidas a Confucio.
Este libro trata, no sólo de realizar la traducción directa del texto original con sus significados, sino de reproducir en la medida de lo posible y hasta donde la gramática de la lengua española lo permite, la estructura sucinta que tienen los mismos al ser escritos en chino antiguo, por eso cuando se ha añadido preposiciones o palabras que no existen en el texto original pero que eran indispensables para su comprensión en la lengua española, se las ha colocado entre corchetes, para que así el estudiante de la lengua china pueda discriminar cuál es el texto original y cuáles son los agregados y así poder tener un mejor aprendizaje del chino antiguo y en este caso, del I Ching.
El título del libro se debe a que todos los textos tienen significados ocultos que se refieren directamente a las imágenes de los trigramas y al comportamiento de las líneas, no son puras imágenes literarias como se podría pensar cuando no se tiene una explicación correcta; entonces, el que estudie con este libro, podrá conocer los significados originales, la interpretación correcta para la adivinación, y por tanto, luego de unos años de estudio podrá prescindir del libro e interpretar directamente las imágenes de los trigramas y las líneas, tal como lo hicieron los antiguos adivinos antes de que existiera el I Ching.
A estudiar, queda mucho por hacer y es mi mayor deseo el que este trabajo sea superado, investiguen mucho y produzcan más, para que así se conozcan las artes de adivinación y geomancia en su verdadera profundidad.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
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La cultura china es eminentemente pragmática y según sus pautas de enseñanza tradicional, el estudiante o discípulo debe seguir durante muchos años al Maestro e ir aprendiendo primero en base a la observación, así como a través de las pequeñas tareas que se le van asignando conforme va pasando el tiempo. Por otro lado, el estudio del idioma chino y todas las artes tradicionales desarrolladas en esa cultura, requiere del ejercicio de la memoria, porque los aprendices deben siempre aprender a recitar poemas con los que se irán orientando cuando llegan a la práctica de sus métodos de adivinación u otros.
De hecho, el I Ching, en la parte que conocemos como el Canon Antiguo o manual de adivinación compilado durante Zhou del Oeste (1066-771 a.C.), fue escrito con la finalidad de que los aprendices del Oráculo de Varillas aprendieran a recitar los versos de memoria para que les sirvieran como referencia mnemotécnica al comenzar a practicar la consulta e interpretar las imágenes de los trigramas y las líneas de los hexagramas. Esta tradición de recitación memorística y contacto directo con la práctica sin aparente explicación teórica, es la que se repite en todas las artes chinas tradicionales, tal como podemos ver en las artes marciales, en las que los aprendices pasaban hasta tres años ejercitándose en una sola postura, la del jinete, para después de lograr la maestría en la misma recién aprender lo que podríamos llamar el boxeo.
Toda mi experiencia en la interpretación del Oráculo, así como los conocimientos de destacados académicos y maestros tradicionales de la adivinación, han sido volcados en este libro, deseando que a través de su estudio, los aficionados a las artes de adivinación y geomancia chinas puedan elevar su nivel gracias a la comprensión de los conceptos originales que se vertieron en el Canon Antiguo.
Algo muy importante que se debe tener en cuenta al estudiar el I Ching, es que a partir de Han del Oeste (206 a.C.-25 d.C.) no sólo se dividió el I Ching en dos vertientes, la filosófica y la oracular, sino que la clase letrada que ocupada los cargos públicos o los puestos en la corte, rechazó radicalmente la existencia de la adivinación y proclamó que su uso era una práctica distorsionada del I Ching, a tal punto que cuando Zhu Xi (1130-1200) declaró que el I Ching era adivinación y publicó en su libro los diagramas del Bagua del Cielo Anterior y del Bagua del Cielo Posterior, los intelectuales de la clase letrada negaron su existencia y dijeron que Zhu Xi los había inventado, siendo recién en 1972 que se encontraron tumbas de la dinastía Han en las que habían antiguas brújulas geománticas que contenían estos diagramas, por eso podemos saber que sí existieron y Zhu Xi no los inventó, sino que los recuperó investigando en los círculos taoístas en que se practicaba no sólo las artes de adivinación, sino todos los rituales shamánicos que los confucianos dejaron de practicar cuando se convirtieron en el cuerpo filosófico que daba sustento al orden imperial.
Entonces, aun cuando estudiosos como Richard Wilhelm, tuvieron contacto con maestros de los que aprendieron la práctica de adivinación, con el correr de los siglos los significados de los textos, sobre todo los del Canon Antiguo o manual de adivinación, sufrieron modificaciones sustanciales, de manera que lo que originalmente significó "Favorable la consulta al oráculo", en la versión de Wilhelm se traduce como "es propicia la perseverancia", que es la traducción o versión en glosa china que los confucianos dieron a los textos luego de incluir en ellos las Diez Alas atribuidas a Confucio.
Este libro trata, no sólo de realizar la traducción directa del texto original con sus significados, sino de reproducir en la medida de lo posible y hasta donde la gramática de la lengua española lo permite, la estructura sucinta que tienen los mismos al ser escritos en chino antiguo, por eso cuando se ha añadido preposiciones o palabras que no existen en el texto original pero que eran indispensables para su comprensión en la lengua española, se las ha colocado entre corchetes, para que así el estudiante de la lengua china pueda discriminar cuál es el texto original y cuáles son los agregados y así poder tener un mejor aprendizaje del chino antiguo y en este caso, del I Ching.
El título del libro se debe a que todos los textos tienen significados ocultos que se refieren directamente a las imágenes de los trigramas y al comportamiento de las líneas, no son puras imágenes literarias como se podría pensar cuando no se tiene una explicación correcta; entonces, el que estudie con este libro, podrá conocer los significados originales, la interpretación correcta para la adivinación, y por tanto, luego de unos años de estudio podrá prescindir del libro e interpretar directamente las imágenes de los trigramas y las líneas, tal como lo hicieron los antiguos adivinos antes de que existiera el I Ching.
A estudiar, queda mucho por hacer y es mi mayor deseo el que este trabajo sea superado, investiguen mucho y produzcan más, para que así se conozcan las artes de adivinación y geomancia en su verdadera profundidad.
Joseph Cruz Soriano
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Numerosas Colaboraciones
Era muy difícil mencionar en el libro a todas las personas que de una u otra manera colaboraron para su publicación, por eso sólo mencioné al Maestro Félix Tong, además que los eminentes personajes que escribieron los prólogos destacan por su propia pluma; sin embargo, para llegar hasta aquí recibí innumerables colaboraciones, tanto de diferentes maestros de las artes chinas tradicionales, como de amigos que colaboraron desinteresadamente.
Era el año 1998 y mi amigo José Antonio García, que en el año 86 había organizado mis primeros cursos de español para chinos, cantonés y taichí, me pidió que dictara clases de Feng Shui en la sede de su revista, pedido al que me negué en un inicio, pero una vez que José Antonio tuvo la paciencia de explicarme la importancia del dictado de estos cursos, decidí prepararme para ellos y fue entonces que llamé por teléfono a Hong Kong, a mi amiga Fung Lay Wha, que se encontraba en ese momento visitando a su familia.
Fung Lay Wha, recibido el encargo, se dirigió acompañada de su cuñado a Cantón y buscó libros de I Ching y Feng Shui en La Ciudad del Libro, sin imaginar que encontrarían una pared con varios cientos de libros que hizo que ambos se miraran con perplejidad, pero por suerte encontraron una señorita que venía de Singapur y estudiaba Feng Shui; ella les ayudó a escoger cuatro títulos y uno de ellos "Fundamentos del I Ching" del Profesor Yang Wei Zeng, me sirvió para determinar los signos de puntuación que llevaría el texto en chino del Canon Antiguo en mi libro.
Yang Wei Zeng, fue Presidente de la Asociación de I Ching de China y es Profesor de la Universidad Zhong Shan de Guangdong; el libro Fundamentos del I Ching fue escrito en base a las notas de un curso electivo del mismo nombre que el profesor dicta en su universidad. Como la glosa de su libro está en su mayor parte describiendo el significado original de los textos para la adivinación tal como lo hacemos en nuestra traducción, la puntuación que él utilizó para el Canon Antiguo es la más similar a la que utilizaríamos por los significados, aproximándose en un 98%, motivo por el cual se decidió utilizarla.
Pero regresando a Fung Lay Wha, una vez comprados los libros, su esposo, el Maestro Ip Kok Chun, llegó a Hong Kong procedente de China Continental y cuando se enteró de que iba a dictar cursos de I Ching y Feng Shui, se dedicó varios días a escribir un cuaderno con notas en las que me indicaba todo lo que él consideraba que yo tenía que saber para no cometer errores al momento de realizar la transmisión de estos conocimientos; este cuaderno lo conservo hasta el día de hoy y fue uno de los pilares para los primeros cursos que organicé.
El año 2000 fui invitado a trabajar en la Sociedad Central de Beneficencia China del Perú, donde además de organizar y dirigir el Programa de Difusión de Feng Shui y Cultura China Tradicional, también dicté cursos de español para inmigrantes chinos, por eso pude conocer a numerosos practicantes de I Ching, Feng Shui y Astrología China, además de otros amigos que colaboraron conmigo de otras formas, como el señor Teng Shuang Qi, de Bao Long Comercial S.A.C., quien en muchos de sus viajes a China me trajo diferentes regalos, entre ellos tres libros de I Ching que adquirió en tres viajes, los cuales fueron de gran ayuda para obtener información muy importante para mi libro, sobre todo en lo referente a las imágenes de los textos tal como se interpretan a la luz del Bosque de los Cambios, además de los métodos en sí de adivinación con el I Ching tradicional y los datos históricos tomados de los registros de Primavera y Otoño que permitieron reconstruir los antiguos métodos.
También está el Maestro Lam Si Fai, médico herbolario chino por tradición familiar y maestro de kung fu en el estilo Wing Chun; él está actualmente reconocido como uno de los cien maestros más destacados de Feng Shui en China y durante su estadía en el Perú tuvimos oportunidad de compartir gratos momentos en que conversábamos acerca de los temas que nos apasionaban, como las Teorías del Yin Yang y los Cinco Elementos, que el Maestro conocía tan bien por su tradición familiar herbolaria. Él regresó a China hace trece años y una vez allá, se dedicó a tiempo completo al estudio del Feng Shui, estudio que no le costó mucho debido a su profundo conocimiento de las teorías fundamentales, y cuando el año 2011 se publicó el libro Personajes Notables de las Artes Nacionales, mencionó él que cuando vivió en Perú me conoció y fue por mi inspiración que estudio el I Ching y el Feng Shui, aunque condiciones no le faltaban para hacerlo ...
Luego tenemos al Profesor Wu Bing Kui, padre de nuestro gran amigo el Doctor Jian Wu Yu. El Profesor Bing Wu Kui fue gran amigo del Maestro Huang Shou Qi y gracias a su intermedio pude tomar contacto con el Maestro Zhang Shan Wen, quien me facilitó su Diccionario de los Cambios de Zhou, además de la comunicación epistolar gracias a la que puede también obtener valiosa ayuda para escribir este libro. El doctor Wu, además de comprarme libros de I Ching en sus viajes a China y solicitar a su padre la ayuda para hacer el contacto con los más destacados Maestros de I Ching de la Provincia de Fujian, cuna de la Escuela de la Brújula, escribió un importante prólogo del libro y revisó todo el texto haciendo observaciones acerca de la traducción de algunos pasajes; sin su ayuda este libro no hubiera tenido de ninguna manera el rostro que tiene.
Podría continuar haciendo memoria y el formato de las notas no me alcanzaría, sólo deseo que sepan que para poder hacer este trabajo recibí gran colaboración, colaboración a lo largo de los años que permitió que este libro pudiera tener el cuerpo que tiene y aquí agradezco a todos los amigos que colaboraron desinteresadamente para que aprendiera y pudiera plasmar parte del conocimiento que ellos compartieron conmigo en las páginas de este libro, espero que todos ellos puedan compartir la satisfacción de que este libro haya por fin visto la luz.
Joseph Cruz Soriano
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Era el año 1998 y mi amigo José Antonio García, que en el año 86 había organizado mis primeros cursos de español para chinos, cantonés y taichí, me pidió que dictara clases de Feng Shui en la sede de su revista, pedido al que me negué en un inicio, pero una vez que José Antonio tuvo la paciencia de explicarme la importancia del dictado de estos cursos, decidí prepararme para ellos y fue entonces que llamé por teléfono a Hong Kong, a mi amiga Fung Lay Wha, que se encontraba en ese momento visitando a su familia.
Fung Lay Wha, recibido el encargo, se dirigió acompañada de su cuñado a Cantón y buscó libros de I Ching y Feng Shui en La Ciudad del Libro, sin imaginar que encontrarían una pared con varios cientos de libros que hizo que ambos se miraran con perplejidad, pero por suerte encontraron una señorita que venía de Singapur y estudiaba Feng Shui; ella les ayudó a escoger cuatro títulos y uno de ellos "Fundamentos del I Ching" del Profesor Yang Wei Zeng, me sirvió para determinar los signos de puntuación que llevaría el texto en chino del Canon Antiguo en mi libro.
Yang Wei Zeng, fue Presidente de la Asociación de I Ching de China y es Profesor de la Universidad Zhong Shan de Guangdong; el libro Fundamentos del I Ching fue escrito en base a las notas de un curso electivo del mismo nombre que el profesor dicta en su universidad. Como la glosa de su libro está en su mayor parte describiendo el significado original de los textos para la adivinación tal como lo hacemos en nuestra traducción, la puntuación que él utilizó para el Canon Antiguo es la más similar a la que utilizaríamos por los significados, aproximándose en un 98%, motivo por el cual se decidió utilizarla.
Pero regresando a Fung Lay Wha, una vez comprados los libros, su esposo, el Maestro Ip Kok Chun, llegó a Hong Kong procedente de China Continental y cuando se enteró de que iba a dictar cursos de I Ching y Feng Shui, se dedicó varios días a escribir un cuaderno con notas en las que me indicaba todo lo que él consideraba que yo tenía que saber para no cometer errores al momento de realizar la transmisión de estos conocimientos; este cuaderno lo conservo hasta el día de hoy y fue uno de los pilares para los primeros cursos que organicé.
El año 2000 fui invitado a trabajar en la Sociedad Central de Beneficencia China del Perú, donde además de organizar y dirigir el Programa de Difusión de Feng Shui y Cultura China Tradicional, también dicté cursos de español para inmigrantes chinos, por eso pude conocer a numerosos practicantes de I Ching, Feng Shui y Astrología China, además de otros amigos que colaboraron conmigo de otras formas, como el señor Teng Shuang Qi, de Bao Long Comercial S.A.C., quien en muchos de sus viajes a China me trajo diferentes regalos, entre ellos tres libros de I Ching que adquirió en tres viajes, los cuales fueron de gran ayuda para obtener información muy importante para mi libro, sobre todo en lo referente a las imágenes de los textos tal como se interpretan a la luz del Bosque de los Cambios, además de los métodos en sí de adivinación con el I Ching tradicional y los datos históricos tomados de los registros de Primavera y Otoño que permitieron reconstruir los antiguos métodos.
También está el Maestro Lam Si Fai, médico herbolario chino por tradición familiar y maestro de kung fu en el estilo Wing Chun; él está actualmente reconocido como uno de los cien maestros más destacados de Feng Shui en China y durante su estadía en el Perú tuvimos oportunidad de compartir gratos momentos en que conversábamos acerca de los temas que nos apasionaban, como las Teorías del Yin Yang y los Cinco Elementos, que el Maestro conocía tan bien por su tradición familiar herbolaria. Él regresó a China hace trece años y una vez allá, se dedicó a tiempo completo al estudio del Feng Shui, estudio que no le costó mucho debido a su profundo conocimiento de las teorías fundamentales, y cuando el año 2011 se publicó el libro Personajes Notables de las Artes Nacionales, mencionó él que cuando vivió en Perú me conoció y fue por mi inspiración que estudio el I Ching y el Feng Shui, aunque condiciones no le faltaban para hacerlo ...
Luego tenemos al Profesor Wu Bing Kui, padre de nuestro gran amigo el Doctor Jian Wu Yu. El Profesor Bing Wu Kui fue gran amigo del Maestro Huang Shou Qi y gracias a su intermedio pude tomar contacto con el Maestro Zhang Shan Wen, quien me facilitó su Diccionario de los Cambios de Zhou, además de la comunicación epistolar gracias a la que puede también obtener valiosa ayuda para escribir este libro. El doctor Wu, además de comprarme libros de I Ching en sus viajes a China y solicitar a su padre la ayuda para hacer el contacto con los más destacados Maestros de I Ching de la Provincia de Fujian, cuna de la Escuela de la Brújula, escribió un importante prólogo del libro y revisó todo el texto haciendo observaciones acerca de la traducción de algunos pasajes; sin su ayuda este libro no hubiera tenido de ninguna manera el rostro que tiene.
Podría continuar haciendo memoria y el formato de las notas no me alcanzaría, sólo deseo que sepan que para poder hacer este trabajo recibí gran colaboración, colaboración a lo largo de los años que permitió que este libro pudiera tener el cuerpo que tiene y aquí agradezco a todos los amigos que colaboraron desinteresadamente para que aprendiera y pudiera plasmar parte del conocimiento que ellos compartieron conmigo en las páginas de este libro, espero que todos ellos puedan compartir la satisfacción de que este libro haya por fin visto la luz.
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sábado, 21 de diciembre de 2013
El Maestro Huang Shou Qi
El Maestro Huang Shou Qi nació en la prefectura de Xiapu, provincia de Fujian, en el año 1912. Realizó sus estudios primarios en su pueblo natal y luego ingresó a estudiar la secundaria en la ciudad de Fuzhou. Posteriormente realizaría sus estudios superiores en Peiping (actualmente Beijing), y aunque al terminar la licenciatura fue invitado a trabajar en su pueblo natal, sufrió algunos percances que lo hicieron regresar a Beiping, donde conoció a los grandes maestros del I Ching, entre ellos al Maestro Shang Bing He.
El año 1950 fue nombrado Decano de la Facultad de Idioma y Letras Chinas del Instituto de Educación de Fujian y luego de la Gran Revolución Cultural, cuando retornó a Fuzhou y el Instituto fue promovido a Universidad, ocupó el cargo de Vicerrector de la Universidad de Educación de Fujian en el año 1979. Fue justamente en esta casa de estudios donde tuvo como alumno al Doctor Zhang Shan Wen, destacado filósofo reconocido en la actualidad como uno de los mayores expertos en idioma chino antiguo de la Asociación de I Ching de China.
Durante los años de la Revolución Cultural, fue enviado al a región de Minbei, al norte de Fujian, donde se hizo muy conocido entre los campesinos por su habilidad en las artes de adivinación. Justamente uno de sus hijos comentó que su padre en alguna ocasión dijo que "en caso de que quedara sin trabajo, se colocaría en una esquina de la plaza y se dedicaría a la adivinación".
El Maestro Huang Shou Qi no sólo fue un destacado académico, sino que practicó las artes de adivinación, que aprendió principalmente con el Maestro Shang Bing He, siendo uno de los principales exponentes de la Escuela de Imágenes y Números. Lamentablemente, debido a la prohibición en los medios oficiales de la práctica de las artes de adivinación, las publicaciones que realizó tuvieron todas las referencias de los "clásicos" o comentaristas aceptados no sólo por la casta letrada confuciana imperial, sino también por el mismo partido, que continuó con la posición de "el I Ching es principios filosóficos y la adivinación es un uso distorsionado del I Ching", por eso en sus obras abundan las notas con comentarios de Wang Bi, así como de Cheng Yi, que fueron los principales defensores de la posición "filosófica" del I Ching.
Sin embargo, como el mismo Maestro Huang Shou Qi dijo "para estudiar el I Ching es necesario leer todas las publicaciones que existen acerca de él, incluso trabajos de extranjeros como Wilhelm". Entonces sus obras son también, material obligatorio de lectura para el estudioso del I Ching, que si se sumerge en profundidad en sus contenidos puede descubrir que en forma muy velada se encuentran también allí los contenidos de la Escuela de Imágenes y Números que el Maestro aprendió con los grandes de su época.
Huang Shou Qi fue también gran amigo del Profesor Wu Bing Kui, gran conocedor del idioma chino antiguo y poeta, gracias a cuya gentileza nosotros pudimos tomar contacto con el Maestro Zhang Shan Wen y así acceder directamente a los conocimientos de esta gran tradición del I Ching.
Recordemos que sin importar por qué aspecto del I Ching nos interesemos, el I Ching es antes que todo, estudio, y más estudio.
Joseph Cruz Soriano
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El año 1950 fue nombrado Decano de la Facultad de Idioma y Letras Chinas del Instituto de Educación de Fujian y luego de la Gran Revolución Cultural, cuando retornó a Fuzhou y el Instituto fue promovido a Universidad, ocupó el cargo de Vicerrector de la Universidad de Educación de Fujian en el año 1979. Fue justamente en esta casa de estudios donde tuvo como alumno al Doctor Zhang Shan Wen, destacado filósofo reconocido en la actualidad como uno de los mayores expertos en idioma chino antiguo de la Asociación de I Ching de China.
Durante los años de la Revolución Cultural, fue enviado al a región de Minbei, al norte de Fujian, donde se hizo muy conocido entre los campesinos por su habilidad en las artes de adivinación. Justamente uno de sus hijos comentó que su padre en alguna ocasión dijo que "en caso de que quedara sin trabajo, se colocaría en una esquina de la plaza y se dedicaría a la adivinación".
El Maestro Huang Shou Qi no sólo fue un destacado académico, sino que practicó las artes de adivinación, que aprendió principalmente con el Maestro Shang Bing He, siendo uno de los principales exponentes de la Escuela de Imágenes y Números. Lamentablemente, debido a la prohibición en los medios oficiales de la práctica de las artes de adivinación, las publicaciones que realizó tuvieron todas las referencias de los "clásicos" o comentaristas aceptados no sólo por la casta letrada confuciana imperial, sino también por el mismo partido, que continuó con la posición de "el I Ching es principios filosóficos y la adivinación es un uso distorsionado del I Ching", por eso en sus obras abundan las notas con comentarios de Wang Bi, así como de Cheng Yi, que fueron los principales defensores de la posición "filosófica" del I Ching.
Sin embargo, como el mismo Maestro Huang Shou Qi dijo "para estudiar el I Ching es necesario leer todas las publicaciones que existen acerca de él, incluso trabajos de extranjeros como Wilhelm". Entonces sus obras son también, material obligatorio de lectura para el estudioso del I Ching, que si se sumerge en profundidad en sus contenidos puede descubrir que en forma muy velada se encuentran también allí los contenidos de la Escuela de Imágenes y Números que el Maestro aprendió con los grandes de su época.
Huang Shou Qi fue también gran amigo del Profesor Wu Bing Kui, gran conocedor del idioma chino antiguo y poeta, gracias a cuya gentileza nosotros pudimos tomar contacto con el Maestro Zhang Shan Wen y así acceder directamente a los conocimientos de esta gran tradición del I Ching.
Recordemos que sin importar por qué aspecto del I Ching nos interesemos, el I Ching es antes que todo, estudio, y más estudio.
Joseph Cruz Soriano
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jueves, 7 de noviembre de 2013
La Escuela de Imágenes y Números
El I Ching se conoció desde sus inicios como un oráculo numerológico, puesto que las varillas daban números y los números imágenes que algunas veces se transformaban nuevamente en números. Esta forma fue la adivinación original que se practicó antes de que se compilaran los textos del Canon Antiguo del I Ching, que es el manual de adivinación que para el periodo de Primavera y Otoño (770-476 a.C.) servía ya a los aprendices del Oráculo de Varillas como guía para comprender los significados que tenían las imágenes y las líneas de los hexagramas.
No se puede decir que existan en realidad dos escuelas del I Ching, sino que cuando los confucianos se convirtieron en la casta letrada que debía dar el soporte ideológico al imperio, enfatizaron en los significados filosóficos del I Ching y dejaron de lado el aspecto numerológico y la adivinación, fue por eso que a partir de ese momento aquellos que persistieron en la práctica de los antiguos métodos fueron conocidos como la Escuela de Imágenes y Números, aunque todo su desarrollo se realizó en base a fundamentos que ya existían antes de compilarse los textos del I Ching; estas teorías y métodos fueron conocidos por los que compilaron los textos y dentro de los mismos se puede apreciar todos sus contenidos, por eso podemos saber que en un origen era un sola escuela, cuyo cuerpo era la filosofía y su uso la adivinación.
La primera separación se fue dando ya durante el periodo de Primavera y Otoño, cuando al tener ya el texto del Canon Antiguo, muchos de los adivinos de la corte se dedicaron a interpretar las respuestas del oráculo directamente en base a los textos en lugar de analizar las imágenes y olvidando que los textos sólo eran una ayuda mnemotécnica para aprender a conocer las imágenes. Incluso había casos en que asociaban los nombres de los personajes históricos que aparecían en los textos a los de sus familiares o descendientes que consultaban, convirtiéndose los textos del I Ching en respuestas directas a las preguntas; de esta manera fue como se fueron perdiendo los antiguos significados.
Confucio vivió en esa época y a pesar de ser un hombre muy cultivado, no pertenecía a los Shi, aficionándose a la práctica de la adivinación ya en su edad mayor, tal vez por eso era que, según él mismo manifestó, solo "acertaba en setenta de cada cien adivinaciones". Los antiguos Shi debían acertar en el cien por ciento de sus consultas y normalmente llegaban a un grado de acierto mayor al ochenta o al noventa por ciento, porque conocían los métodos originales de la adivinación, los mismos que eran trasmitidos sólo al interior de sus escuelas.
Fue así como Confucio, dio una transmisión del I Ching dando importancia a sus aspectos filosóficos, que él comprendió en bastante profundidad, pero con cierta deficiencia en cuanto a los métodos de adivinación, porque él era un Ru, grupo de funcionarios de la corte especializados en ciertos rituales y no los encargados de la adivinación. Sin embargo, sus discípulos recibieron también la trasmisión del I Ching que el des dio, conservando este libro como uno de sus textos de estudio, hasta que al llegar a Han del Oeste (206 a.C.-25 d.C.) se dedicaron a estudiar sólo los aspectos filosóficos del libro.
Sin embargo, fue dentro de una de las ramas de la misma escuela confuciana que se conservó la tradición numerológica original del I Ching. Tian He, uno de los representantes de la sexta generación del I Ching transmitido por Confucio, tuvo como discípulo al General Ding y el General Ding, representante de la séptima generación, tuvo también como maestro a Zhou Wang Sun, quien le transmitió los antiguos significados. Fue así como este conocimiento original de los métodos de interpretación del oráculo en base a las imágenes y los números se transmitió a Tian Wang Sun de la octava generación, Meng Xi de la novena generación, Jiao Yan Shou de la décima generación y finalmente a Jing Fang, de la undécima generación. Y fue Jing Fang, representante de la undécima generación del I Ching transmitido por Confucio, quien a su vez conocía los antiguos significados, el que en base a los conocimientos adquiridos de su maestro, desarrolló lo que hoy en día conocemos como el Wen Wang Gua o Método de Pronósticos de las Seis Líneas.
En tiempos modernos se conoce más a Jing Fang porque el sistema que desarrolló alcanzó enorme popularidad en las consultas del hombre común, sobre todo a partir del siglo tercero de nuestra era, pero él fue sólo uno más de los grandes maestros de la Escuela de Imágenes y Números, hombres de gran virtud que dedicaron sus vidas al análisis del I Ching y sus métodos de adivinación con la finalidad de servir a la sociedad. El mismo Jing Fang fue ejecutado a la edad de cuarenta años porque con sus pronósticos advertía al emperador que debía alejar de su lado a los funcionarios corruptos que traían la desgracia al imperio, y fueron esos funcionarios corruptos los que se coludieron para lograr que se le declare enemigo del estado y se le dé la muerte.
Por suerte, muchos de los conocimientos de los maestros de la Escuela de Imágenes y Números han sido preservados en libros, los mismos que pueden ser estudiados si uno tiene la base suficiente en el estudio del idioma chino antiguo y la filosofía china, entonces sus métodos han podido ser preservados y hasta la actualidad existen muchas personas en China que los practican y los enseñan, incluso en universidades conocidas, como la Universidad de Shandong y la Universidad Zhongshan de Cantón.
Si uno desea aprender no sólo la adivinación, sino profundizar en los fundamentos de artes como la geomancia china, es indispensable aprender los métodos de la Escuela de Imágenes y Números.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
www.tianlongtan.blogspot.com
No se puede decir que existan en realidad dos escuelas del I Ching, sino que cuando los confucianos se convirtieron en la casta letrada que debía dar el soporte ideológico al imperio, enfatizaron en los significados filosóficos del I Ching y dejaron de lado el aspecto numerológico y la adivinación, fue por eso que a partir de ese momento aquellos que persistieron en la práctica de los antiguos métodos fueron conocidos como la Escuela de Imágenes y Números, aunque todo su desarrollo se realizó en base a fundamentos que ya existían antes de compilarse los textos del I Ching; estas teorías y métodos fueron conocidos por los que compilaron los textos y dentro de los mismos se puede apreciar todos sus contenidos, por eso podemos saber que en un origen era un sola escuela, cuyo cuerpo era la filosofía y su uso la adivinación.
La primera separación se fue dando ya durante el periodo de Primavera y Otoño, cuando al tener ya el texto del Canon Antiguo, muchos de los adivinos de la corte se dedicaron a interpretar las respuestas del oráculo directamente en base a los textos en lugar de analizar las imágenes y olvidando que los textos sólo eran una ayuda mnemotécnica para aprender a conocer las imágenes. Incluso había casos en que asociaban los nombres de los personajes históricos que aparecían en los textos a los de sus familiares o descendientes que consultaban, convirtiéndose los textos del I Ching en respuestas directas a las preguntas; de esta manera fue como se fueron perdiendo los antiguos significados.
Confucio vivió en esa época y a pesar de ser un hombre muy cultivado, no pertenecía a los Shi, aficionándose a la práctica de la adivinación ya en su edad mayor, tal vez por eso era que, según él mismo manifestó, solo "acertaba en setenta de cada cien adivinaciones". Los antiguos Shi debían acertar en el cien por ciento de sus consultas y normalmente llegaban a un grado de acierto mayor al ochenta o al noventa por ciento, porque conocían los métodos originales de la adivinación, los mismos que eran trasmitidos sólo al interior de sus escuelas.
Fue así como Confucio, dio una transmisión del I Ching dando importancia a sus aspectos filosóficos, que él comprendió en bastante profundidad, pero con cierta deficiencia en cuanto a los métodos de adivinación, porque él era un Ru, grupo de funcionarios de la corte especializados en ciertos rituales y no los encargados de la adivinación. Sin embargo, sus discípulos recibieron también la trasmisión del I Ching que el des dio, conservando este libro como uno de sus textos de estudio, hasta que al llegar a Han del Oeste (206 a.C.-25 d.C.) se dedicaron a estudiar sólo los aspectos filosóficos del libro.
Sin embargo, fue dentro de una de las ramas de la misma escuela confuciana que se conservó la tradición numerológica original del I Ching. Tian He, uno de los representantes de la sexta generación del I Ching transmitido por Confucio, tuvo como discípulo al General Ding y el General Ding, representante de la séptima generación, tuvo también como maestro a Zhou Wang Sun, quien le transmitió los antiguos significados. Fue así como este conocimiento original de los métodos de interpretación del oráculo en base a las imágenes y los números se transmitió a Tian Wang Sun de la octava generación, Meng Xi de la novena generación, Jiao Yan Shou de la décima generación y finalmente a Jing Fang, de la undécima generación. Y fue Jing Fang, representante de la undécima generación del I Ching transmitido por Confucio, quien a su vez conocía los antiguos significados, el que en base a los conocimientos adquiridos de su maestro, desarrolló lo que hoy en día conocemos como el Wen Wang Gua o Método de Pronósticos de las Seis Líneas.
En tiempos modernos se conoce más a Jing Fang porque el sistema que desarrolló alcanzó enorme popularidad en las consultas del hombre común, sobre todo a partir del siglo tercero de nuestra era, pero él fue sólo uno más de los grandes maestros de la Escuela de Imágenes y Números, hombres de gran virtud que dedicaron sus vidas al análisis del I Ching y sus métodos de adivinación con la finalidad de servir a la sociedad. El mismo Jing Fang fue ejecutado a la edad de cuarenta años porque con sus pronósticos advertía al emperador que debía alejar de su lado a los funcionarios corruptos que traían la desgracia al imperio, y fueron esos funcionarios corruptos los que se coludieron para lograr que se le declare enemigo del estado y se le dé la muerte.
Por suerte, muchos de los conocimientos de los maestros de la Escuela de Imágenes y Números han sido preservados en libros, los mismos que pueden ser estudiados si uno tiene la base suficiente en el estudio del idioma chino antiguo y la filosofía china, entonces sus métodos han podido ser preservados y hasta la actualidad existen muchas personas en China que los practican y los enseñan, incluso en universidades conocidas, como la Universidad de Shandong y la Universidad Zhongshan de Cantón.
Si uno desea aprender no sólo la adivinación, sino profundizar en los fundamentos de artes como la geomancia china, es indispensable aprender los métodos de la Escuela de Imágenes y Números.
Joseph Cruz Soriano
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jueves, 31 de octubre de 2013
La Consulta al Oráculo
Zhu Xi describió el método de consulta al oráculo, indicando que lo primero que se debía hacer era tener el espacio aseado y disponer los implementos de consulta. Una vez dispuestos todos los implementos, se encendía una varilla de incienso y mientras se sahumaban las varillas se decía "Puesto que es cierto que el Oráculo de Varillas de Tai posee el espíritu, puesto que es cierto que el Oráculo de Varillas de Tai posee el espíritu, yo ... ahora me presento para consultar acerca del asunto ... del que no sé si será posible o no. Entonces interrogo acerca de la duda a Dioses y Espíritus. Auspicioso o nefasto, de ganancia o pérdida, de arrepentimiento, penurias, tristeza o previsión. Sólo lo cierto posee lo Divino; con su elevada claridad comuníquelo".
Las varillas utilizadas para la consulta eran cincuenta y una vez terminada la invocación se debía retirar una de ellas; a esta varilla se le llamaba Taiji y representaba la Unidad en que aún no se separaban el Yin y el Yang, colocándose en el estuche de las varillas y dejándola sin utilizar durante el resto del proceso de consulta.
Una vez que se tenía el haz de cuarenta y nueve varillas con el que se trabajaría la parte operativa de la consulta, se dividía aleatoriamente en dos haces, el de la mano izquierda correspondía al Cielo y el de la mano derecha a la Tierra. Como el Hombre nace de la Tierra, se tomaba una varilla del haz de la mano derecha y se colocaba entre los dedos anular y meñique de la mano izquierda. Luego se dejaba el haz de la mano derecha sobre el soporte de varillas y se trabajaba con el haz de la mano izquierda retirando las varillas de cuatro en cuatro, simbolizando las cuatro estaciones, hasta que quedaran cuatro o menos varillas que se colocaban entre los dedos medio y anular. Luego de esto, se tomaban las varillas del haz de Tierra y se sujetaban con la mano izquierda mientras se iban retirando de cuatro en cuatro con la derecha hasta que quedaran sólo cuatro o menos varillas que se colocaban entre los dedos índice y medio.
Luego de esta operación se contaba la cantidad de varillas que quedaban en la mano izquierda, las que en esta primera operación sólo podrían ser cinco o nueve. Si quedaban cinco, se le asignaba el valor 3, yang, y si quedaban nueve se les asignaba el valor 2. yin. Estas varillas se dejaban sobre la muesca del extremo izquierdo del soporte y no entraban ya en la fase siguiente de la operación.
Se tomaba seguidamente el haz de cuarenta o cuarenta y cuatro varillas restante y se repetía toda la operación, es decir que se dividía el haz en dos, Cielo en la mano izquierda y Tierra en la mano derecha, sacando la varilla de Hombre del haz de Tierra y colocándola entre los dedos meñique y anular de la mano izquierda. Se continuaba con toda la operación igual que en la primera parte del proceso y al final quedaban entre los dedos de la mano izquierda cuatro u ocho varillas; si quedaban cuatro se asignaba el valor 3, yang, y si quedaban ocho, el valor 2, yin.
Terminada la segunda operación se volvía a repetir el proceso por tercera vez y en esta tercera vez al final quedaban también cuatro u ocho varillas. Una vez que se terminaba todo el proceso se realizaba la suma de los dígitos y había cuatro posibilidades: Si salía nueve, era un Gran Yang, es decir una línea yang móvil que cambiaría en yin y se anotaba como una línea entera con un círculo o como un círculo; si salía ocho era un Pequeño Yin, o línea yin quieta que se anotaba como una línea partida; si salía siete era un Pequeño Yang o línea yang quieta que se anotaba como una línea entera, y si el resultado era seis, era un Gran Yin, o línea yin móvil que cambiaría en yang y se anotaba como una línea partida con un aspa en el centro o simplemente con un aspa.
Todo este proceso se repetía seis veces hasta tener las seis líneas del hexagrama, entonces se analizaban las imágenes y las líneas móviles para interpretar el mensaje del oráculo.
Joseph Cruz Soriano
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Las varillas utilizadas para la consulta eran cincuenta y una vez terminada la invocación se debía retirar una de ellas; a esta varilla se le llamaba Taiji y representaba la Unidad en que aún no se separaban el Yin y el Yang, colocándose en el estuche de las varillas y dejándola sin utilizar durante el resto del proceso de consulta.
Una vez que se tenía el haz de cuarenta y nueve varillas con el que se trabajaría la parte operativa de la consulta, se dividía aleatoriamente en dos haces, el de la mano izquierda correspondía al Cielo y el de la mano derecha a la Tierra. Como el Hombre nace de la Tierra, se tomaba una varilla del haz de la mano derecha y se colocaba entre los dedos anular y meñique de la mano izquierda. Luego se dejaba el haz de la mano derecha sobre el soporte de varillas y se trabajaba con el haz de la mano izquierda retirando las varillas de cuatro en cuatro, simbolizando las cuatro estaciones, hasta que quedaran cuatro o menos varillas que se colocaban entre los dedos medio y anular. Luego de esto, se tomaban las varillas del haz de Tierra y se sujetaban con la mano izquierda mientras se iban retirando de cuatro en cuatro con la derecha hasta que quedaran sólo cuatro o menos varillas que se colocaban entre los dedos índice y medio.
Luego de esta operación se contaba la cantidad de varillas que quedaban en la mano izquierda, las que en esta primera operación sólo podrían ser cinco o nueve. Si quedaban cinco, se le asignaba el valor 3, yang, y si quedaban nueve se les asignaba el valor 2. yin. Estas varillas se dejaban sobre la muesca del extremo izquierdo del soporte y no entraban ya en la fase siguiente de la operación.
Se tomaba seguidamente el haz de cuarenta o cuarenta y cuatro varillas restante y se repetía toda la operación, es decir que se dividía el haz en dos, Cielo en la mano izquierda y Tierra en la mano derecha, sacando la varilla de Hombre del haz de Tierra y colocándola entre los dedos meñique y anular de la mano izquierda. Se continuaba con toda la operación igual que en la primera parte del proceso y al final quedaban entre los dedos de la mano izquierda cuatro u ocho varillas; si quedaban cuatro se asignaba el valor 3, yang, y si quedaban ocho, el valor 2, yin.
Terminada la segunda operación se volvía a repetir el proceso por tercera vez y en esta tercera vez al final quedaban también cuatro u ocho varillas. Una vez que se terminaba todo el proceso se realizaba la suma de los dígitos y había cuatro posibilidades: Si salía nueve, era un Gran Yang, es decir una línea yang móvil que cambiaría en yin y se anotaba como una línea entera con un círculo o como un círculo; si salía ocho era un Pequeño Yin, o línea yin quieta que se anotaba como una línea partida; si salía siete era un Pequeño Yang o línea yang quieta que se anotaba como una línea entera, y si el resultado era seis, era un Gran Yin, o línea yin móvil que cambiaría en yang y se anotaba como una línea partida con un aspa en el centro o simplemente con un aspa.
Todo este proceso se repetía seis veces hasta tener las seis líneas del hexagrama, entonces se analizaban las imágenes y las líneas móviles para interpretar el mensaje del oráculo.
Joseph Cruz Soriano
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miércoles, 30 de octubre de 2013
Imágenes y Medias Imágenes
Las imágenes más conocidas de los trigramas son:
Qian: Cielo, caballo, cabeza.
Kun: Tierra, buey, vientre.
Zhen: Trueno, dragón, pie.
Xun: Viento, árbol, gallo, muslo.
Kan: Agua, lluvia, nube, cerdo, oreja.
Li: Fuego, sol, faisán, ojo.
Gen: Montaña, perro, mano.
Dui: Lago, carnero, recipiente de licor, boca.
También tenemos a Zhen o Kan como el carro, a Kun como la cuadriga, a Li como la red, a Kan como demonio, y otras asociaciones que se ven a lo largo de los textos del I Ching.
Entonces los textos tienen íntima relación con las imágenes y las medias imágenes de los trigramas asociados a las líneas que se describen en los versos. Es decir, una línea puede encontrarse al inicio, al centro o al final de un trigrama y cuando la línea se mueve se produce un cambio en las imágenes, ese cambio en las imágenes es lo que se describe a través de los textos.
Cuando estudiamos las imágenes y su relación con los textos, podemos darnos cuenta de que los textos no han sido escritos en forma aleatoria ni son una respuesta literal a nuestra consulta, sino que son un descripción de lo que sucede en el hexagrama y una vez que comprendemos esa descripción, procederemos a interpretar directamente lo que sucede en las líneas y trigramas para así poder dar la respuesta exacta a la pregunta que estamos planteando en la consulta.
Por ejemplo, para la línea sexta del hexagrama 38, El Antagonismo, leemos en Wilhelm:
Al tope un nueve significa:
Aislado por el antagonismo, uno ve a un compañero como un cerdo cubierto de roña, como un carro repleto de demonios.
Primero se tiende el arco contra él, luego se deja el arco de lado.
No es un bandido, él va a cortejar cumplido el plazo.
Al acudir cae la lluvia, luego llega la ventura.
Donde el cerdo, el lodo (roña), el carro, los demonios y el arco, son todas imágenes del trigrama Kan recíproco formado por las líneas tercera cuarta y quinta. Cuando la línea sexta se desplaza, se unirá a la línea tercera con la que tiene complemento y para hacerlo tendrá que atravesar por Kan, que se asocia al peligro, entonces las imágenes literarias se refieren al peligro o susto que pasará al atravesar por Kan. La línea yang asemeja a la flecha, pero al convertirse en yin la flecha desaparece, por eso se dice que "deja el arco".
Pero también tenemos las medias imágenes, que se dan cuando con dos líneas se insinúa la imagen de un trigrama, como podemos ver en el texto del hexagrama 10, La Pisada, donde Wilhelm traduce:
Seis en el tercer puesto significa:
Un tuerto puede ver, un tullido puede pisar...
Donde la línea yin de la tercera posición al unirse con la línea yang de la segunda, forma la mitad de Li o la mitad de Zhen, y como Li tiene la imagen del ojo y Zhen la del pie, al tener sólo la mitad de la imagen se dice: "Un tuerto puede ver, un tullido puede pisar...".
Estos no son casos aislados en el I Ching y la Escuela de Imágenes y Números recibió la transmisión de los antiguos significados que fue transmitida al general Kuan Ting en la sexta generación de la escuela confuciana, por eso grandes maestros como Jiao Yan Shou y Jing Fang, pudieron llevar la adivinación a niveles muy avanzados y obtener aciertos en más del noventa por ciento de las consultas.
Joseph Cruz Soriano
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Qian: Cielo, caballo, cabeza.
Kun: Tierra, buey, vientre.
Zhen: Trueno, dragón, pie.
Xun: Viento, árbol, gallo, muslo.
Kan: Agua, lluvia, nube, cerdo, oreja.
Li: Fuego, sol, faisán, ojo.
Gen: Montaña, perro, mano.
Dui: Lago, carnero, recipiente de licor, boca.
También tenemos a Zhen o Kan como el carro, a Kun como la cuadriga, a Li como la red, a Kan como demonio, y otras asociaciones que se ven a lo largo de los textos del I Ching.
Entonces los textos tienen íntima relación con las imágenes y las medias imágenes de los trigramas asociados a las líneas que se describen en los versos. Es decir, una línea puede encontrarse al inicio, al centro o al final de un trigrama y cuando la línea se mueve se produce un cambio en las imágenes, ese cambio en las imágenes es lo que se describe a través de los textos.
Cuando estudiamos las imágenes y su relación con los textos, podemos darnos cuenta de que los textos no han sido escritos en forma aleatoria ni son una respuesta literal a nuestra consulta, sino que son un descripción de lo que sucede en el hexagrama y una vez que comprendemos esa descripción, procederemos a interpretar directamente lo que sucede en las líneas y trigramas para así poder dar la respuesta exacta a la pregunta que estamos planteando en la consulta.
Por ejemplo, para la línea sexta del hexagrama 38, El Antagonismo, leemos en Wilhelm:
Al tope un nueve significa:
Aislado por el antagonismo, uno ve a un compañero como un cerdo cubierto de roña, como un carro repleto de demonios.
Primero se tiende el arco contra él, luego se deja el arco de lado.
No es un bandido, él va a cortejar cumplido el plazo.
Al acudir cae la lluvia, luego llega la ventura.
Donde el cerdo, el lodo (roña), el carro, los demonios y el arco, son todas imágenes del trigrama Kan recíproco formado por las líneas tercera cuarta y quinta. Cuando la línea sexta se desplaza, se unirá a la línea tercera con la que tiene complemento y para hacerlo tendrá que atravesar por Kan, que se asocia al peligro, entonces las imágenes literarias se refieren al peligro o susto que pasará al atravesar por Kan. La línea yang asemeja a la flecha, pero al convertirse en yin la flecha desaparece, por eso se dice que "deja el arco".
Pero también tenemos las medias imágenes, que se dan cuando con dos líneas se insinúa la imagen de un trigrama, como podemos ver en el texto del hexagrama 10, La Pisada, donde Wilhelm traduce:
Seis en el tercer puesto significa:
Un tuerto puede ver, un tullido puede pisar...
Donde la línea yin de la tercera posición al unirse con la línea yang de la segunda, forma la mitad de Li o la mitad de Zhen, y como Li tiene la imagen del ojo y Zhen la del pie, al tener sólo la mitad de la imagen se dice: "Un tuerto puede ver, un tullido puede pisar...".
Estos no son casos aislados en el I Ching y la Escuela de Imágenes y Números recibió la transmisión de los antiguos significados que fue transmitida al general Kuan Ting en la sexta generación de la escuela confuciana, por eso grandes maestros como Jiao Yan Shou y Jing Fang, pudieron llevar la adivinación a niveles muy avanzados y obtener aciertos en más del noventa por ciento de las consultas.
Joseph Cruz Soriano
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El Oráculo y el Augurio
En los textos del I Ching aparece con frecuencia el carácter zhen, que originalmente significaba consultar el oráculo durante los ritos porque los dos componentes gráficos del pictograma eran la consulta al oráculo de huesos, método de adivinación propio del periodo de Shang (S. XVI a 1066 a.C.), y el caldero ceremonial. Entonces no se trataba sólo de la consulta, sino que esta consulta se realizaba en el contexto de los ritos de ofrendas en el templo de los antepasados del rey.
Con el correr de los siglos este carácter tuvo otras interpretaciones, asociándose primero a lo 'correcto', es decir, si el oráculo indicaba que se realizara algo, esto era lo 'correcto', por tanto se asoció este carácter a la corrección, entendiéndose también la corrección como la actitud que debía tenerse cuando se consultaba el oráculo.
Si el oráculo indicaba que era correcto realizar algo, significaba que uno debía proseguir con aquello que estaba planeando, de allí la interpretación de 'perseverancia' que vemos en algunos autores. Y si buscamos en los diccionarios modernos, podremos ver que este carácter tiene los significados de 1. leal; fiel. 2. castidad o virginidad (de mujeres). 3. adivinación (en tiempos antiguos). Muchas personas sólo conocen el segundo significado de este carácter, porque sobre todo en las zonas rurales, se utilizó mucho en los nombres femeninos, y para la gran mayoría de chinos es desconocido el significado de 'adivinación'.
Sin embargo, si deseamos interpretar los textos del Canon Antiguo, debemos comprender que el significado de "zhen" es "consulta al oráculo durante los ritos", "augurio" o "revelación del oráculo". Y este carácter aparece desde el texto del primer hexagrama, Qian, donde se lee "Inmensa ofrenda, favorable la consulta al oráculo".
"Favorable la consulta al oráculo" también puede interpretarse como "augurio favorable", que es la forma como lo entienden la mayoría de los chinos cuando consultan el I Ching, pero si se desea comprender mejor el mensaje es más conveniente "favorable la consulta al oráculo", porque debemos comprender dos aspectos de la respuesta, uno de ellos es que se recibió un augurio favorable y el otro es que fue favorable el consultar el oráculo, porque si no tuviéramos la guía del mismo no podríamos haber solucionado nuestra duda.
Otro carácter que aparece dos veces en los textos del Canon Antiguo es "shi", que se refiere específicamente a la consulta del oráculo de varillas, cuyo manual de interpretación fue posteriormente el I Ching. El oráculo de varillas se inició en el periodo de Shang, pero no llegó a tomar importancia hasta el periodo de Zhou del Oeste (1066-771 a.C.) en que se convirtió en expresión de la sociedad estratificada de Zhou.
La razón de que la consulta de varillas se mencione poco en un manual desarrollado justamente para este método, es que los textos del I Ching se compilaron en base a una tradición literaria ya existente durante el periodo de Shang, en que la consulta principal era del Bu u oráculo de huesos. La adivinación realizada en el Bu se registraba en los mismos huesos en que era hecha y estos textos o poemas de adivinación desarrollados durante Shang fueron la base sobre la que luego se compilarían los textos de interpretación del oráculo de varillas, por eso las imágenes de guerra y caza tan frecuentes en los textos del I Ching, porque durante el periodo de Shang eran estos los temas que el rey consultaba.
Algo muy importante que debemos tener en cuenta cuando interpretamos los textos del I Ching es los significados que algunos pictogramas adquieren cuando separamos sus componentes. En el caso de zhen, que tiene el caldero ceremonial y la consulta al oráculo de huesos, el caldero representa el poder o auspicio recibido de las divinidades, entonces la consulta al oráculo nos da un anuncio o revelación que viene desde el plano divino. Esto nos puede ayudar a comprender por qué en el manual de adivinación del rey se decía "si el pueblo no está de acuerdo, los ministros no están de acuerdo, tú no estás de acuerdo, pero el oráculo está de acuerdo, el asunto consultado se debe ejecutar".
Entonces el augurio no es sólo un aviso, sino una indicación expresa de lo que se debe hacer. Por eso la consulta al oráculo se debe realizar sólo y únicamente cuando uno está dispuesto a realizar lo que el oráculo indica.
Joseph Cruz Soriano
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Con el correr de los siglos este carácter tuvo otras interpretaciones, asociándose primero a lo 'correcto', es decir, si el oráculo indicaba que se realizara algo, esto era lo 'correcto', por tanto se asoció este carácter a la corrección, entendiéndose también la corrección como la actitud que debía tenerse cuando se consultaba el oráculo.
Si el oráculo indicaba que era correcto realizar algo, significaba que uno debía proseguir con aquello que estaba planeando, de allí la interpretación de 'perseverancia' que vemos en algunos autores. Y si buscamos en los diccionarios modernos, podremos ver que este carácter tiene los significados de 1. leal; fiel. 2. castidad o virginidad (de mujeres). 3. adivinación (en tiempos antiguos). Muchas personas sólo conocen el segundo significado de este carácter, porque sobre todo en las zonas rurales, se utilizó mucho en los nombres femeninos, y para la gran mayoría de chinos es desconocido el significado de 'adivinación'.
Sin embargo, si deseamos interpretar los textos del Canon Antiguo, debemos comprender que el significado de "zhen" es "consulta al oráculo durante los ritos", "augurio" o "revelación del oráculo". Y este carácter aparece desde el texto del primer hexagrama, Qian, donde se lee "Inmensa ofrenda, favorable la consulta al oráculo".
"Favorable la consulta al oráculo" también puede interpretarse como "augurio favorable", que es la forma como lo entienden la mayoría de los chinos cuando consultan el I Ching, pero si se desea comprender mejor el mensaje es más conveniente "favorable la consulta al oráculo", porque debemos comprender dos aspectos de la respuesta, uno de ellos es que se recibió un augurio favorable y el otro es que fue favorable el consultar el oráculo, porque si no tuviéramos la guía del mismo no podríamos haber solucionado nuestra duda.
Otro carácter que aparece dos veces en los textos del Canon Antiguo es "shi", que se refiere específicamente a la consulta del oráculo de varillas, cuyo manual de interpretación fue posteriormente el I Ching. El oráculo de varillas se inició en el periodo de Shang, pero no llegó a tomar importancia hasta el periodo de Zhou del Oeste (1066-771 a.C.) en que se convirtió en expresión de la sociedad estratificada de Zhou.
La razón de que la consulta de varillas se mencione poco en un manual desarrollado justamente para este método, es que los textos del I Ching se compilaron en base a una tradición literaria ya existente durante el periodo de Shang, en que la consulta principal era del Bu u oráculo de huesos. La adivinación realizada en el Bu se registraba en los mismos huesos en que era hecha y estos textos o poemas de adivinación desarrollados durante Shang fueron la base sobre la que luego se compilarían los textos de interpretación del oráculo de varillas, por eso las imágenes de guerra y caza tan frecuentes en los textos del I Ching, porque durante el periodo de Shang eran estos los temas que el rey consultaba.
Algo muy importante que debemos tener en cuenta cuando interpretamos los textos del I Ching es los significados que algunos pictogramas adquieren cuando separamos sus componentes. En el caso de zhen, que tiene el caldero ceremonial y la consulta al oráculo de huesos, el caldero representa el poder o auspicio recibido de las divinidades, entonces la consulta al oráculo nos da un anuncio o revelación que viene desde el plano divino. Esto nos puede ayudar a comprender por qué en el manual de adivinación del rey se decía "si el pueblo no está de acuerdo, los ministros no están de acuerdo, tú no estás de acuerdo, pero el oráculo está de acuerdo, el asunto consultado se debe ejecutar".
Entonces el augurio no es sólo un aviso, sino una indicación expresa de lo que se debe hacer. Por eso la consulta al oráculo se debe realizar sólo y únicamente cuando uno está dispuesto a realizar lo que el oráculo indica.
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martes, 29 de octubre de 2013
El Señor
En muchos pasajes del I Ching hemos leído en las traducciones conocidas hasta la actualidad expresiones como "el noble", "el hombre de eminente virtud", "aquél digno de poder" y otras, como en el texto de la línea tercera del hexagrama Qian, donde Richard Wilhelm tradujo "El noble es creativamente activo todo el día".
En realidad la expresión original, junzi, se utilizaba en la época en que se compilaron los textos del I Ching para designar a aquél que poseía tierras y gobernaba, es decir al señor feudal, y era el título de "señor" el que se usaba para referirse al rey y a los nobles que gobernaban en los antiguos feudos. El oráculo se consultaba durante los ritos en el templo de los antepasados del rey y los adivinos informaban al rey del resultado de la consulta refiriéndose a él como "señor", que es el significado que tenía originalmente la expresión junzi cuando se compilaron los textos.
Entonces, para el texto de la línea tercera de Qian, el significado original sería "El señor debe trabajar con firmeza y sin descanso hasta el final del día" o "Mi señor debe trabajar con firmeza y sin descanso hasta el final del día" porque era la lectura que el adivino de la corte hacía del mensaje que dioses y espíritus daban al rey a través del oráculo.
Con el correr de los siglos la expresión junzi adquirió en idioma chino el significado de "noble", refiriéndose al hombre de virtud, mas no a la jerarquía social o política del periodo feudal, que en chino se definió como "guizu" o noble que posee un título. Esta nueva interpretación de junzi como el hombre de virtud tuvo gran influencia en los confucianos, sobre todo cuando al convertirse en la clase letrada del imperio al llegar el siglo III a.C. se alejaron de la adivinación y los ritos shamánicos originales de su tradición.
Si bien es cierto el significado posterior de la palabra junzi, como hombre de virtud, también nos es útil cuando estudiamos el I Ching, debemos conocer también su significado original, que es el de "rey" o "gobernante", que en inglés sería el equivalente a "lord" como título o tratamiento con que se referían a los nobles durante el periodo feudal.
Cuando conocemos los significados originales de los textos, estos cobran vida y tienen una mayor coherencia, entonces lo más conveniente es estudiar el I Ching desde sus significados originales y conocer las interpretaciones filosóficas posteriores para explicar cómo evolucionaron los conceptos y ayudarnos así en nuestras vidas a través de un pensamiento positivo, pero si vemos una traducción ya interpretada bajo una óptica ajena a la época en que se compilaron los textos, nos será mucho más difícil compenetrarnos con el I Ching, sobre todo si deseamos practicar la adivinación, porque para esto el Canon Antiguo es la base sobre la que debemos trabajar.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
www.tianlongtan.blogspot.com
En realidad la expresión original, junzi, se utilizaba en la época en que se compilaron los textos del I Ching para designar a aquél que poseía tierras y gobernaba, es decir al señor feudal, y era el título de "señor" el que se usaba para referirse al rey y a los nobles que gobernaban en los antiguos feudos. El oráculo se consultaba durante los ritos en el templo de los antepasados del rey y los adivinos informaban al rey del resultado de la consulta refiriéndose a él como "señor", que es el significado que tenía originalmente la expresión junzi cuando se compilaron los textos.
Entonces, para el texto de la línea tercera de Qian, el significado original sería "El señor debe trabajar con firmeza y sin descanso hasta el final del día" o "Mi señor debe trabajar con firmeza y sin descanso hasta el final del día" porque era la lectura que el adivino de la corte hacía del mensaje que dioses y espíritus daban al rey a través del oráculo.
Con el correr de los siglos la expresión junzi adquirió en idioma chino el significado de "noble", refiriéndose al hombre de virtud, mas no a la jerarquía social o política del periodo feudal, que en chino se definió como "guizu" o noble que posee un título. Esta nueva interpretación de junzi como el hombre de virtud tuvo gran influencia en los confucianos, sobre todo cuando al convertirse en la clase letrada del imperio al llegar el siglo III a.C. se alejaron de la adivinación y los ritos shamánicos originales de su tradición.
Si bien es cierto el significado posterior de la palabra junzi, como hombre de virtud, también nos es útil cuando estudiamos el I Ching, debemos conocer también su significado original, que es el de "rey" o "gobernante", que en inglés sería el equivalente a "lord" como título o tratamiento con que se referían a los nobles durante el periodo feudal.
Cuando conocemos los significados originales de los textos, estos cobran vida y tienen una mayor coherencia, entonces lo más conveniente es estudiar el I Ching desde sus significados originales y conocer las interpretaciones filosóficas posteriores para explicar cómo evolucionaron los conceptos y ayudarnos así en nuestras vidas a través de un pensamiento positivo, pero si vemos una traducción ya interpretada bajo una óptica ajena a la época en que se compilaron los textos, nos será mucho más difícil compenetrarnos con el I Ching, sobre todo si deseamos practicar la adivinación, porque para esto el Canon Antiguo es la base sobre la que debemos trabajar.
Joseph Cruz Soriano
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jueves, 24 de octubre de 2013
Las Ofrendas en el I Ching
El I Ching, como todos los oráculos de la antigüedad, se consultaba durante los ritos, en este caso en el templo de los antepasados del rey. En la concepción china más antigua todo lo que nos rodea es animado y existen los reyes de los diferentes espíritus de los seres de la naturaleza, como los reyes de los espíritus del agua, del fuego, de las montañas, de la lluvia y otros. Y los antepasados del rey eran los intermediarios entre el gobernante y los reyes de las fuerzas de la naturaleza, entonces el oráculo se consultaba para pedir orientación a los seres de ese mundo paralelo en que los seres llevaban una vida muy similar a la de los humanos.
La forma de invocar la presencia de los antepasados y las divinidades, así como de los reyes de los elementos, era mediante las ofrendas que se iniciaban con las libaciones, tal como se ve en el texto del vigésimo hexagrama, Contemplación, donde se habla de las libaciones, las que están representadas por el trigrama Dui de cabeza en la parte superior del hexagrama, que al colocarse sobre el trigrama Kun o Tierra, indicaba que se estaba echando el licor sobre la Tierra para invocar la presencia de dioses y espíritus.
Además de las ofrendas de licor, también se ofrendaba alimentos, los que se cocinaban en un caldero, por eso en los textos del I Ching encontramos el ideograma 貞, zhen, para referirse a la adivinación, porque el ideograma está formado por un símbolo que representa la adivinación sobre una grafía que representa el caldero, por eso sabemos que se trataba de la adivinación ritual durante los sacrificios en el templo de los antepasados del rey.
Desde el texto del primer hexagrama vemos que aparece el ideograma 亨, heng, viento en popa; pero que en la época en que se escribieron los textos se refería a xiang, ofrenda. El ideograma en aquella época se escribía con una grafía en la que se apreciaba claramente que se trataba de un altar en el que se presentaban las ofrendas, entonces el significado original, es decir el que tenía esta grafía cuando se compilaron los textos del I Ching, era "ofrenda".
Y debido a que el idioma chino antiguo no tenía las partículas que se utilizan en el chino moderno para expresar el tiempo, el significado del Gua Ci o texto del hexagrama Qian, podría significar que la haberse realizado una inmensa ofrenda la consulta del oráculo era favorable o también que si se hacía una inmensa ofrenda se obtendría el favor anunciado por el oráculo. Por eso, con el correr del tiempo, el carácter xiang, que representaba la ofrenda, posteriormente se entendió como heng, que supera los obstáculos y progresa sin dificultad, porque el objetivo de realizar las ofrendas era buscar el auspicio de dioses y antepasados.
Cuando consultamos el I Ching hoy en día y encontramos que el texto indica "ofrenda", significa que debemos dar lo mejor de nosotros y realizar nuestro máximo esfuerzo para poder superar las dificultades y lograr nuestros objetivos.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
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http://www.tianlongtan.blogspot.com
La forma de invocar la presencia de los antepasados y las divinidades, así como de los reyes de los elementos, era mediante las ofrendas que se iniciaban con las libaciones, tal como se ve en el texto del vigésimo hexagrama, Contemplación, donde se habla de las libaciones, las que están representadas por el trigrama Dui de cabeza en la parte superior del hexagrama, que al colocarse sobre el trigrama Kun o Tierra, indicaba que se estaba echando el licor sobre la Tierra para invocar la presencia de dioses y espíritus.
Además de las ofrendas de licor, también se ofrendaba alimentos, los que se cocinaban en un caldero, por eso en los textos del I Ching encontramos el ideograma 貞, zhen, para referirse a la adivinación, porque el ideograma está formado por un símbolo que representa la adivinación sobre una grafía que representa el caldero, por eso sabemos que se trataba de la adivinación ritual durante los sacrificios en el templo de los antepasados del rey.
Desde el texto del primer hexagrama vemos que aparece el ideograma 亨, heng, viento en popa; pero que en la época en que se escribieron los textos se refería a xiang, ofrenda. El ideograma en aquella época se escribía con una grafía en la que se apreciaba claramente que se trataba de un altar en el que se presentaban las ofrendas, entonces el significado original, es decir el que tenía esta grafía cuando se compilaron los textos del I Ching, era "ofrenda".
Y debido a que el idioma chino antiguo no tenía las partículas que se utilizan en el chino moderno para expresar el tiempo, el significado del Gua Ci o texto del hexagrama Qian, podría significar que la haberse realizado una inmensa ofrenda la consulta del oráculo era favorable o también que si se hacía una inmensa ofrenda se obtendría el favor anunciado por el oráculo. Por eso, con el correr del tiempo, el carácter xiang, que representaba la ofrenda, posteriormente se entendió como heng, que supera los obstáculos y progresa sin dificultad, porque el objetivo de realizar las ofrendas era buscar el auspicio de dioses y antepasados.
Cuando consultamos el I Ching hoy en día y encontramos que el texto indica "ofrenda", significa que debemos dar lo mejor de nosotros y realizar nuestro máximo esfuerzo para poder superar las dificultades y lograr nuestros objetivos.
Joseph Cruz Soriano
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